Perdí el suelo por tres segundos
en los que el aire que me separaba
del piso parecía tan denso
como para sostenerme
mientras me alejaba de todo cuanto pude.
Después, tropecé.
Existe la posibilidad

Perdí el suelo por tres segundos
en los que el aire que me separaba
del piso parecía tan denso
como para sostenerme
mientras me alejaba de todo cuanto pude.
Después, tropecé.
Existe la posibilidad
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