Dediquemos tiempo a lo que nos gusta

Suena el teléfono, es una llamada de trabajo y no, no quiero contestar. No son horas para consultas laborales. Quiero escribir sobre cómo decidimos dedicarle tiempo a lo que nos gusta. Pero el el teléfono no ha parado de sonar y el ruido no me deja escribir.
No recuerdo cuántas veces me han llamado por teléfono fuera de lo que sería un horario laboral. Tampoco tendría problemas si se tratara de una emergencia, pero más de una vez la emergencia ha sido cruzarse de brazos porque algo no está funcionando y más de una vez se ha tratado de una solución realmente sencilla. Además, todo urge, siempre, pero nadie tiene tiempo de planear o preparar. Pareciera que no sabemos lo que hacemos y vamos resolviendo en el camino. Es cansado contestar ese tipo de preguntas una y otra vez. Cansado es también no saber cuándo van a llamar.
¿Qué es esta cosa de trabajar sin tener un horario fijo? No tengo que estar en una oficina de nueve a seis todos los días. ¿Qué significa esto? Que puedo llegar a la hora que quiera e irme cuando se me dé la gana, que si decido trabajar en casa no pasa nada, mientras haga lo que tenga que hacer no pasa nada. Pero en realidad ¿qué significa no tener un horario fijo? ¿Que no importa la hora, tengo que contestar? ¿A qué hora puedo no contestar ? ¿A quién puedo no contestarle? ¿Tengo que contestar los domingos y en vacaciones ? Si no tengo un horario fijo ¿a qué hora dejo de trabajar ? ¿Cuándo puedo dejar de trabajar? ¿Por qué de repente, todo es urgente? ¿Y si no contesto, qué pasa? ¿Cuándo es que dejamos de dedicarle tiempo a hacer lo que nos gusta?
El teléfono sigue sonando y pienso en las tantas cosas que me han dicho a las que no puse atención, los pequeños momentos que me he perdido, el no poder sentarme tranquilo a ver una película o compartir una comida. Ese no poder estar presente porque estoy viendo una pantalla entre mis dedos con mensajes con personas que nunca llaman para ver cómo estoy o platicar de nuestro días, cosa que la verdad no me interesa porque nuestra única relación es de trabajo y lo que quiero es dedicarle tiempo a otras cosas que no pertenezcan a ese espacio que terminó por abarcarlo todo.
Para tener más tiempo podría comenzar por no contestar rápido hasta eventualmente dejar de hacerlo. O mejor aún, dejar de contestar de una, ¿qué es lo peor que podría pasar? Este circo no debería sentirse como algo de vida o muerte, encontrarán la forma de resolver lo que sea que está pasando, aunque seguramente un par de egos terminarán lastimados y con todo esto vuelvo a preguntarme ¿qué pasa si no contesto? Podría hablar con mis amistades, ir a clases de baile, disfrutar los pequeños momentos y muchas otras cosas. Podría por fin estar ahí. Podría esto terminar así: sin que yo conteste el teléfono y dedicándole tiempo a esas tantas otras cosas que me gustaría hacer, como escribir este ensayo.

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